Prueba de kerf
Una tira de muescas y una llave para cada valor de kerf: la que entra firme te dice qué número poner en todas las plantillas. Y una fila más para comprobar el espesor.
Pares de llave y muesca compensados igual que en las plantillas, cada uno con su valor grabado: el que entra firme es tu kerf, sin calibre ni cuentas. Más una fila de ranuras para comprobar el espesor.
Cómo se usa
Cortala con lo mismo que vas a cortar después. El mismo material, la misma potencia, la misma velocidad y el mismo foco. El kerf no es de la máquina: es del haz en esa madera con esa potencia, y cambia si cambia cualquiera de las cuatro cosas. Un MDF de 3 mm y un acrílico de 3 mm no tienen el mismo.
Probá cada llave en la muesca de su mismo número. La que va es la que entra empujando firme con el dedo, sin martillar, y no se cae cuando levantás la tira. Las de números más chicos entran flojas o bailan; las de números más grandes no entran. Ese número es el que va en «Kerf» en todas las plantillas.
Si quedaste entre dos, poné el del medio. Y si querés afinar, cortá una segunda prueba más chica alrededor del que te dio, de a 0,01. Por omisión va de 0 a 0,2 de a 0,025: nueve pares, que cubren lo que corta un láser de CO2 o uno de diodo.
El número no es un ajuste de gusto, es el ancho del corte. En las plantillas cada muesca se dibuja medio kerf más angosta de cada lado y cada diente medio kerf más ancho. El láser, al cortar, se come medio ancho de su haz a cada lado de la línea. Las dos cosas se anulan cuando el número escrito es igual al ancho real del corte, y ahí diente y muesca salen exactos. Por eso hay una sola respuesta correcta, y esta prueba la encuentra sin calibre ni cuentas.
Los dos lados van compensados, como en los encastres de verdad. La llave sale un kerf más ancha y la muesca un kerf más angosta, igual que un diente y su muesca en una caja. Eso duplica la sensibilidad: de un par al siguiente el ajuste cambia dos pasos, cinco centésimas de milímetro con pasos de 0,025, y al tacto se nota.
La segunda fila comprueba el espesor. Son ranuras cerradas como las que reciben los estantes en las plantillas: el espesor menos el kerf. Metele la llave de canto en la ranura del número que te salió arriba. Si calza igual de firme, el espesor que escribiste está bien. Si queda floja, tu placa es más fina que eso: bajá el espesor. Si no entra, es más gruesa: subilo. Un MDF de «3 mm» suele venir de 2,7.
Algunas máquinas cortan distinto en un sentido que en otro. Si el haz no es redondo, el kerf a lo ancho y a lo largo de la cama no es el mismo. Para saberlo, cortá la prueba dos veces, la segunda girada noventa grados. Si dan distinto, usá el del medio.
Preguntas frecuentes
Prueba de kerf: ¿de qué tamaño se puede hacer?
Todas las medidas se escriben en milímetros y el dibujo se rehace al instante; los encastres y los agujeros se recalculan solos con lo que pongas.
¿Sirve para MDF, acrílico o terciado?
Para cualquier plancha que corte tu láser: MDF, terciado, acrílico o cartón grueso. El espesor del material y el kerf —lo que se come el corte— se ajustan en el panel, y el dibujo se rehace con ellos.
¿En qué formato se descarga?
En SVG o en DXF, a elección, en milímetros y a escala 1:1. Se abre tal cual en LightBurn, RDWorks, LaserGRBL, Inkscape, Illustrator o CorelDRAW, sin escalar ni convertir nada. El corte y el grabado vienen en capas aparte y con nombre —«Corte» en rojo y «Grabado» en azul—, así que se le asigna la potencia a cada una sin tener que separarlas a mano.
¿Hay que pagar para usarla?
No. Prueba de kerf es de las gratis: se usa, se ajusta y se descarga sin límite, con una cuenta gratuita. Tampoco hay marca de agua ni piezas de menos.
Otras que te pueden servir
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Caja con encastre de dedos Caja a medida para cortar en MDF o acrílico, con tapa y divisiones opcionales. -
Puzzle de nombre Un tablero con el nombre calado y cada letra suelta, para encastrar. Sale todo de un corte. -
Caja redonda Una caja redonda u ovalada: la pared es una tira que da la vuelta entera, doblada por una bisagra viva.