Lo que genera esta plantilla: Caja redonda

Caja redonda Pro

Una caja redonda u ovalada: la pared es una tira que da la vuelta entera, doblada por una bisagra viva.

Redonda o de óvalo, con la pared de una sola tira doblada por una bisagra viva. Tapa a presión o sombrerera, las dos con su par de discos, y el nombre grabado o calado arriba.

Cómo se arma

La pared es una sola tira. Se corta derecha y se dobla en redondo: eso que parece una parrilla de ranuras es una bisagra viva, y funciona porque cada ranura le saca material al MDF justo donde tendría que estirarse.

Hay tres patrones y cambian cuánto dobla. Con ranuras rectas, lo que flexa es un puente corto y gordo: poco brazo para repartir el doblez, así que dobla poco y cruje. Ondulado deja entre dos columnas una cinta en S —el mismo milímetro de madera, pero con un recorrido más largo— que además puede torsionar, que es lo que de verdad la deja curvar. Ojales ya no corta: saca material, y por eso es el que más dobla, el que menos aguanta y el que más se ve.

Los dientes los lleva la pared, y el fondo y el aro llevan las ranuras donde entran. Cada diente mide exactamente una banda de la bisagra: la bisagra parte la tira en bandas verticales del ancho de la separación de ranuras, unidas entre sí solo por los puentes, y un diente que arranca y termina donde arrancan sus dos columnas vecinas las tiene corriendo por sus costados en vez de por su raíz. Por eso su ancho no se elige aparte: sale de la separación.

Así la bisagra llega entera hasta el borde. La primera versión de esta plantilla borraba la columna de ranuras que caía sobre cada diente —le habría cortado la raíz— y eso dejaba ocho milímetros rígidos cada veinte, casi una quinta parte de la vuelta sin doblar. Ahora no falta ninguna ranura y el diente cuelga de una banda que dobla como todas las demás.

El fondo, el aro y la tapa sobresalen de la pared. Ese labio no es un adorno: la ranura ocupa todo el espesor de la pared, así que si el disco terminara justo donde termina la pared, por fuera de la ranura no quedaría madera y la ranura sería en realidad una muesca abierta al canto —se parte al meter el diente—. Con vuelo, el encastre queda encerrado y sostenido por los cuatro lados. Se ajusta con «Vuelo»; por debajo de milímetro y medio el aviso protesta.

Las ranuras son rectas, aunque la pieza sea redonda. El diente es un trozo macizo de ocho milímetros y en la tira doblada NO se curva —lo que dobla es la bisagra que queda al lado—, así que una ranura curvada lo haría trabar contra sus propias puntas. Recta entra justo, y lo que se aparta del arco en esos ocho milímetros es una décima de milímetro, tapada por el propio diente.

Arriba va un aro y no un disco. Es lo que mantiene la boca redonda cuando la tapa está afuera —sin él la pared se abre sola— y es donde apoya la tapa. Su agujero es la boca de verdad de la caja.

El orden de armado importa. La tira se cierra alrededor del fondo y del aro, no antes: son ellos los que le dan la forma. Vas metiendo los dientes en sus ranuras —primero el fondo, después el aro—, ajustás la vuelta, y recién ahí pegás la costura con una cinta alrededor mientras seca.

Si la tapa va calada, la pieza de abajo es un aro. Un disco entero detrás de un calado es madera donde tendría que verse el interior: el agujero daría contra otra pieza a tres milímetros. Eso se cambia solo al elegir texto calado o en negativo.

La costura cae en la parte más plana. En un óvalo es el costado largo, y en un círculo da igual porque todo el contorno es igual de plano. Se pega a tope: las dos puntas de la tira se tocan de canto, sin solaparse. Lo que la sujeta son los dientes de sus dos bandas, no la cola: uno arranca pegado a la junta y el otro queda a una banda del otro lado, los dos encastrados en el fondo y en el aro. Van uno y no dos porque dos dientes adosados dejarían sus ranuras separadas por una lonja de una décima de milímetro, que se parte sola.

El diámetro tiene un mínimo y conviene respetarlo. Cuanto más cerrada la curva, más se estira cada puente; pasado cierto punto el MDF cruje y salta. El aviso calcula el mínimo para tu espesor. En un óvalo manda la punta, que es más cerrada que un círculo del mismo tamaño: un óvalo de 300 × 80 dobla en las puntas como si fuera una caja de 21 mm de diámetro.

El largo de la tira está medido por la cara de adentro, que es la que apoya contra el escalón de los discos y la que tiene que dar la vuelta exacta —la de afuera se estira—. Y en el óvalo el perímetro se integra en vez de estimarse: la elipse no tiene fórmula cerrada, y las aproximaciones conocidas erran lo justo para dejar la costura abierta.

Preguntas frecuentes

Caja redonda: ¿de qué tamaño se puede hacer?

Cada medida se escribe en milímetros y el dibujo se rehace al instante: alto, de 15 a 500 mm, espesor, de 1 a 12 mm y kerf, de 0 a 1 mm. Todo lo demás —encastres, divisiones, agujeros— se recalcula solo con esas medidas.

¿Sirve para MDF, acrílico o terciado?

Para cualquier plancha que corte tu láser: MDF, terciado, acrílico o cartón grueso. Lo que importa es el espesor, que se ajusta de 1 a 12 mm, y el kerf —lo que se come el corte—: los encastres se dibujan con esos dos números, así que entran a presión sin lijar.

¿En qué formato se descarga?

En SVG o en DXF, a elección, en milímetros y a escala 1:1. Se abre tal cual en LightBurn, RDWorks, LaserGRBL, Inkscape, Illustrator o CorelDRAW, sin escalar ni convertir nada. El corte y el grabado vienen en capas aparte y con nombre —«Corte» en rojo y «Grabado» en azul—, así que se le asigna la potencia a cada una sin tener que separarlas a mano.

¿Hay que pagar para usarla?

Caja redonda se usa y se ajusta gratis: podés ver exactamente cómo va a quedar tu diseño antes de decidir nada. Para descargar el archivo hace falta el plan Pro, o una de las descargas de prueba que trae la cuenta gratis.

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