Lo que genera esta plantilla: Calendario de adviento

Calendario de adviento Básico

La casita de veinticuatro huecos, a la medida que quieras: con puertitas que giran o con cajoncitos, los números grabados o recortados para pegar, y el altillo del techo para la escena iluminada.

La casita de 24 huecos, a la medida que quieras. Con cajoncitos o con puertitas que giran de verdad sobre un perno cortado en la misma placa —sin comprar bisagras—, los números grabados o recortados para pegar, y el altillo del techo, abierto o cerrado, para la escena y las luces.

Cómo se arma

Lo que manda es el hueco, no el calendario. La medida que hay que pensar primero no es el ancho de la casita sino qué va adentro de cada hueco. Por eso el control es «alto de cada hueco» y el alto total sale de ahí, de multiplicarlo por las filas y sumarle los estantes. El ancho sí es libre, y lo reparte entre las columnas.

Seis por cuatro da los veinticuatro. Es la grilla de siempre, pero no está clavada: cuatro por seis da los mismos 24 en formato vertical, y también se usan de 12 para medio mes o de 25 con el día de Navidad. Si la cuenta no da 24, la plantilla te lo dice y sigue adelante.

Puertita o cajoncito, y no es lo mismo. La puertita son tres piezas —la puerta, su tirador y un tope escondido— y el cajón son cinco más el tirador, así que el mismo calendario con puertas usa menos de la mitad de madera. El cajón, a cambio, se saca entero y se llena cómodo.

La grilla va a media madera, como las divisiones de una caja. Los estantes van de costado a costado y los divisores de piso a techo, y donde se cruzan cada uno tiene una muesca de media profundidad: el estante, la mitad de atrás; el divisor, la de adelante. Son tres estantes y cinco divisores en vez de un divisor por hueco —ocho piezas en lugar de veintitrés—. Con las paredes de afuera sí encastran: los estantes atraviesan los costados con dientes, y los divisores, el techo y el piso. De frente se ve el canto del estante corrido de punta a punta.

La puertita gira sobre un perno cuadrado, cortado en la misma placa. Es el truco que permite hacer una bisagra de verdad sin comprar nada. La puerta lleva un diente de un espesor de ancho arriba y abajo, del lado de la bisagra, y el estante de arriba y el de abajo llevan un agujero redondo de la medida de la diagonal de ese cuadrado. El cuadrado gira adentro del círculo tocándolo en cuatro puntos: es un cojinete pobre, pero es un cojinete. La puerta gira, queda cautiva y no se pierde.

Cuadrado y no redondo, y hay un motivo. Un perno redondo de verdad tendría que ser un cilindro perpendicular a la placa, y eso no sale de un láser: lo que sale es una lengüeta plana. Girando sobre su eje, esa lengüeta barre un cilindro del diámetro de su diagonal. Haciéndola cuadrada, la diagonal es lo más chica posible para ese ancho y el juego es el mínimo: con 3 mm el agujero sale de 4,24 y la puerta baila dos décimas.

La puerta va metida un par de milímetros, a propósito. El perno vive en el espesor de la puerta, y al ras del frente su agujero caía tan cerca del canto del estante que lo rompía: quedaba una muesca abierta hacia adelante y la puerta se salía. Metida media diagonal, el agujero queda entero adentro de la madera. De paso se ve como un panel embutido.

Las puertas van al final, y por eso tienen más luz arriba. A media madera la grilla se arma deslizando las piezas a lo largo de la profundidad, y un estante que entra deslizándose choca contra los pernos, que son verticales. Así que las puertas se ponen con la grilla ya armada, de abajo hacia arriba: se levanta la puerta, el perno de arriba entra en su agujero y sigue de largo hacia el hueco de arriba —todavía vacío—, y se la baja sobre el de abajo. Para poder levantarla hace falta aire arriba: lo que mete el perno de abajo, medio espesor, y un poco más. Abajo apoya en el estante.

Y se saca igual que se puso. La puerta queda como las de pivote de los muebles: alzándola, sale. Abriéndola no pasa, porque se tira del tirador de costado y no para arriba. Dejarla cautiva pediría algo encima de la puerta, en ese aire de arriba, y eso es acortarla.

El tope es un listón recto que se encastra en la pared. Una puerta sobre un perno centrado gira para los dos lados, y una que se abre para adentro empuja el chocolate en vez de dejarlo salir. El listón va parado justo detrás del borde de la manija, con dos espigas que entran en la pared de ese lado —el divisor, o el costado en las puntas—, y la puerta lo pisa al cerrar. Cuando dos puertas vecinas cierran contra la misma pared, sus listones comparten la ranura y cada espiga llega a la mitad.

Los pernos llegan hasta la mitad del estante. Con todas las puertas abriendo para el mismo lado, el perno de arriba de una y el de abajo de la de arriba caen en el mismo agujero: cada uno ocupa su mitad, y se corta un solo agujero.

El tirador es una T que se mete desde adentro, como la traba de la caja libro pero al revés. El vástago sale por una ranura del frente con la punta redondeada —es lo que se agarra, y una esquina viva de MDF a la altura de la mano de un chico es una astilla— y la cabeza, más ancha que la ranura, queda del lado de adentro: tirando para abrir, apoya contra el frente y no deja que se salga. Metido desde afuera, el primer tirón se lo llevaría en la mano. En la puerta va parado, del lado contrario al perno; en el cajón va acostado, arriba al medio. Se pone antes que la puerta, o antes de cerrar el cajón. El otro agarre es un agujero calado para meter un dedo: 16 mm es lo cómodo, menos de 12 no entra.

Los números van centrados, o cortados aparte. Si el más ancho de todos entra en el medio del frente sin pisar el agarre, van todos centrados; si no, van todos corridos al lado libre, nunca unos sí y otros no. Cortados aparte salen como piezas sueltas para pegar, que es lo que se hace cuando el frente va de un color y los números de otro. Los de dos cifras salen en dos pedazos: van juntos, uno al lado del otro.

Los números se pueden saltear. En orden, el 1 queda arriba a la izquierda y el 24 abajo a la derecha. Salteados se reparten por toda la casita y hay que buscarlos. El reparto es fijo, no al azar: la plantilla se redibuja en cada tecla, y con números que bailaran el archivo que se descarga no sería el que se vio.

El altillo, abierto o cerrado. Abierto, el frontón es un marco en forma de V invertida y el hueco baja hasta el techo del cuerpo, así se ve la escena entera; la guarda ondulada son lengüetas del marco colgando hacia adentro, como en las casitas de jengibre. El marco se mide en perpendicular a cada ala, que es como se ve. En alto de techo 0 no hay techo y el calendario sale cuadrado.

El fondo es una sola pieza, con forma de casa. Tapa el cuerpo y el altillo de una vez, como la pared de atrás de la casa de muñecas, así el altillo queda siempre como un nicho cerrado para la escena y la tira de luces. Va pegado contra los cantos de atrás de la grilla.

El techo encastra en el fondo y en el frontón. Los cantos inclinados de los dos llevan dientes que asoman un espesor, y cada faldón tiene sus ranuras justo donde caen: se apoya y queda trabado, sin que haga falta sostenerlo mientras seca la cola. Los dientes de las dos piezas se reparten igual, así no hay manera de que uno quede corrido del otro. Hace falta un alero de al menos un espesor para que las ranuras no caigan en el canto del faldón; con menos, el techo sale liso y va pegado.

El orden de armado. Primero la grilla: los divisores parados en el piso, y los estantes que entran de frente deslizándose entre ellos hasta que las muescas se encuentran. Después el techo del cuerpo arriba de los divisores y los dos costados, que atraviesan los estantes, y el fondo pegado atrás. Con todo eso armado, los listones de tope en sus ranuras y las puertas, de la fila de abajo a la de arriba. Al final el frontón parado al frente del altillo, y los dos faldones encastrados en él y en el fondo.

Un clic en el visor 3D abre la puerta o el cajón que tocás, de a uno, y otro clic lo cierra. Es la forma de ver si el tope queda donde tiene que quedar.

Preguntas frecuentes

Calendario de adviento: ¿de qué tamaño se puede hacer?

Todas las medidas se escriben en milímetros y el dibujo se rehace al instante; los encastres y los agujeros se recalculan solos con lo que pongas.

¿Sirve para MDF, acrílico o terciado?

Para cualquier plancha que corte tu láser: MDF, terciado, acrílico o cartón grueso. El espesor del material y el kerf —lo que se come el corte— se ajustan en el panel, y el dibujo se rehace con ellos.

¿En qué formato se descarga?

En SVG o en DXF, a elección, en milímetros y a escala 1:1. Se abre tal cual en LightBurn, RDWorks, LaserGRBL, Inkscape, Illustrator o CorelDRAW, sin escalar ni convertir nada. El corte y el grabado vienen en capas aparte y con nombre —«Corte» en rojo y «Grabado» en azul—, así que se le asigna la potencia a cada una sin tener que separarlas a mano.

¿Hay que pagar para usarla?

Calendario de adviento se usa y se ajusta gratis: podés ver exactamente cómo va a quedar tu diseño antes de decidir nada. Para descargar el archivo hace falta el plan Pro, o una de las descargas de prueba que trae la cuenta gratis.

Otras que te pueden servir